martes, 24 de mayo de 2011

RIVAS CREA UN PARQUE TEMATICO PARA INCULCAR MEMORIA HISTORICA A LOS NIÑOS:

El Ayuntamiento comunista de Rivas-Vaciamadrid lleva más de una década buscando fórmulas para glorificar la memoria de los combatientes republicanos que, en febrero de 1937, se enfrentaron a las tropas del general Varela en la Batalla del Jarama. La idea ha cuajado finalmente con la expropiación de unos terrenos en el cerro Los Migueles, frente al kilómetro 17 de la A-3, donde se han reconstruido unas trincheras republicanas. Poco importa que esas trincheras no tengan nada que ver con la Batalla del Jarama, que, como su propio nombre indica, no tuvo lugar a orillas del Manzanares, río que se une al Jarama en el Espolón de Vaciamadrid.

Aunque el Espolón fue tomado por las tropas de Varela el 8 de febrero de 1937, el grueso de la Batalla tuvo lugar varios kilómetros al sur, cuando los franquistas cruzaron el Jarama por los puentes Pindoque y de San Martín de la Vega (11 y 12 de febrero), enfrentándose a las brigadas internacionales. Aunque los de Varela ganaron terreno, no consiguieron el objetivo principal de cortar el abastecimiento de Madrid por la carretera de Valencia, aislando por completo a la capital.


ADOCTRINAMIENTO:

Aunque los terrenos de la Batalla no están en su municipio, y el contraataque republicano se dirigió desde Arganda del Rey y Morata de Tajuña, el alcalde de Rivas, José Masa, no desaprovecha oportunidad de apadrinar, cada mes de febrero, las actividades en honor de los brigadistas internacionales que murieron al enfrentarse a legionarios y regulares en el lugar conocido como Colina del Suicidio o en el Pingarrón, en el camino entre San Martín y Morata.


En las trincheras del Parque temático de Los Migueles, el Ayuntamiento de Rivas lleva a los escolares –incluso a los extranjeros que llegan a los colegios de la localidad en intercambios– para adoctrinarles en su programa, que pretende fomentar “los valores de democracia y antibelicistas” y demonizar el “régimen dictatorial y privador de las libertades más elementales” instaurado por Franco.


Este proyecto de fines “didácticos” está apoyado por el Ministerio de la Presidencia, que en el ámbito del Jarama ha financiado otros más serios, como el descubrimiento, en febrero pasado, de tres grandes fosas en la zona del Pingarrón, con restos de cientos de muertos de las Brigadas Internacionales, marroquíes de Regulares e irlandeses que combatían en las filas de Franco. En virtud de la Ley de Memoria Histórica, sólo a los primeros –los del bando republicano– se les reconocen derechos, y a sus descendientes, la nacionalidad española.


REVOLUCION EN RIVAS:

De quienes no se acuerda para nada el Ayuntamiento de Rivas es de las víctimas de la revolución en zona republicana que fueron asesinadas en esa localidad. El único residente víctima de esos desmanes fue el sacerdote Luis Rodríguez Castro, de 30 años, asesinado el 25 de julio de 1936 en la Finca El Parral, donde se instaló el Comité y Casa del Pueblo de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra.


Quienes en la postguerra fueron señalados como autores del crimen (legajo 1508 de la Causa General), Eustaquio de Bustos Rozalén y Eladio García Aparicio, así como el resto de personas que intervinieron en la quema de las tres iglesias del pueblo, aparecen hoy en el Memorial de víctimas de la guerra del Ministerio de Cultura como personas a las que se debe honrar “para siempre” por haber sido perseguidas por el franquismo.


Además del sacerdote, fueron asesinadas en Rivas 228 personas a partir del 20 de octubre de 1936, por obra de los chequistas que liquidaban a las personas sacadas de las cárceles de Madrid. La memoria del Ayuntamiento de Rivas no alcanza a recordarlas, aunque fueron enterradas en su cementerio.

Fuente: La Gaceta

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